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El FBI operaba un sitio de pornografía infantil para capturar a los delincuentes
Defensa Penal
El FBI se enfrenta a una importante controversia sobre las tácticas que utilizó para capturar a espectadores y distribuidores de pornografía infantil.
A principios de 2015, el FBI se hizo con el control de un sitio web conocido como Playpen que se utilizaba para distribuir grandes cantidades de pornografía infantil. Durante dos semanas después de la incautación del sitio, desde el 20 de febrero de 2015 hasta el 4 de marzo de 2015, el FBI continuó operando el sitio con el fin de reunir más pruebas contra más delincuentes. Durante ese tiempo, se descargaron muchos miles más de vídeos e imágenes sexuales de menores.
Para que quede claro, el FBI, según ha admitido en documentos judiciales, distribuyó literalmente pornografía infantil en un esfuerzo por capturar a los delincuentes. El New York Times publicó recientemente la opinión de varios expertos en la materia, entre ellos profesores de Derecho y defensores de la lucha contra los abusos.
Corey Rayburn Yung, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Kansas, argumentó que la propia postura del gobierno parece ser que cada vez que se distribuye o se ve pornografía infantil, se perjudica aún más a la víctima. Por ejemplo, el Tribunal Supremo sostuvo en el caso Paroline contra Estados Unidos que las víctimas podían reclamar una indemnización a los meros poseedores -no sólo a los distribuidores o creadores- de pornografía infantil. Yung también señala que, a diferencia de las redadas con armas o drogas, el FBI no puede esperar contener el contrabando en este caso: puede copiarse sin límites.
Xavier Von Erck, defensor de la lucha contra los abusos a menores, afirmó que la actuación del FBI podría haber evitado la comisión de numerosos delitos en el futuro. Afirmó que quienes poseen y distribuyen pornografía infantil a menudo se dedican activamente a abusar de víctimas de su entorno inmediato.
Está claro que es probable que el FBI vuelva a utilizar estrategias como ésta en casos futuros. La capacidad de los delincuentes y de la gente corriente para ocultar sus actividades en línea es cada vez mayor, y en los casos en que las autoridades consiguen acceder a un potencial tesoro de pruebas, la tentación de realizar más detenciones aun a costa de una mayor victimización es enorme.